Esta es una tercera manera de cómo convertir una fotografía a una imagen que tenga la apariencia de un dibujo.
El resultado es este:

Pasos a seguir:
- Abrimos la imagen en el Gimp. Convertimos la imagen a dibujo utilizando lo aprendido en el tutorial de la parte 1. Al resultado le aplicamos un desenfoque gaussiano de un par de pixels. Esta va a ser nuestra capa de inicio, en la que nos vamos a basar. La llamamos capa base
- Duplicamos la capa base y la llamamos cara y manos. Vamos a colorearla utilizando la herramienta de colorizar, situada en colores -> colorizar. Vamos variando el tono hasta encontrar un rosa-marrón y entonces variamos la saturación para encontrar el color que más se ajuste a lo que queremos. Estamos coloreando la cara y las manos, así que olvídate de cómo queda ese color en el resto de la composición. El resultado:
- Duplicamos la capa base de nuevo, la llamamos pelo y evidentemente la colocamos encima de la cara y manos.Con cualquier método de selección (manual con el lazo, una mácara de capa…) seleccionamos la zona del pelo y el resto lo borramos. Vamos de nuevo a colorizar y elegimos un tono para el pelo.
- Duplicamos de nuevo la capa base, la llamamos pelota y zapatillas y la colocamos encima del todo. Volvemos a usar cualquier método para seleccionar la pelota y las zapatillas. El resto de la capa la borramos. Colorizamos la pelota de verde y las zapatillas de otro tono (si vamos a colorizar con una selección hecha, se coloriza sólo esa selección).
- Volvemos a hacer lo mismo, duplicamos la capa base, la llamamos pantalón y la colocamos arriba del todo. Seleccionamos el pantalón y el resto lo eliminamos. Colorizamos con un tono azul muy saturado.
- Duplicamos de nuevo la capa base para tener ahora una capa llamada sudadera, que colocamos arriba del todo. Seleccionamos la sudadera en la imagen (el resto lo borramos) y colorizamos con un tono rojo muy saturado.
- Duplicamos por última vez la capa base y la llamamos “cremallera”, la colocamos arriba, seleccionamos la cremallera y los detalles de los números y el resto lo eliminamos. Colorizamos de verde.







¡Y ya lo tenemos!
Puede parecer un poco trabajoso el hecho de estar todo el rato duplicando la misma capa para luego eliminar casi toda su información. Realmente, el mismo trabajo puede realizarse mucho más rápidamente haciendo selecciones sobre una capa y colorizando dichas selecciones.
Las ventajas de este método están claras: una vez llegado al final, cada componente de la fotografía está en una capa diferente, por lo que se pueden realizar todo tipo de operaciones y retoques por separado de cada zona de la imagen, de forma muchísimo más sencilla y más rápida. En este ejemplo no es una ganancia muy importante, pero en cualquier otra composición hay que trabajar de esta manera, para poder cambiar las cosas cuando sea necesario sin tener que realizar todo el trabajo de nuevo.
Es una recomendación, por supuesto…